Cuidado de la barba: limpieza

Recientemente, la barba se ha convertido en una expresión más de la masculinidad.  No significa por esto que tenerla o no sea un indicador del nivel de masculinidad, pero, al igual que los cortes de cabello, el uso de la barba se ha vuelto un elemento más para la expresión del individualismo de cada hombre.  El cuidado de esta no está únicamente en el estilo.  Es de vital importancia la limpieza adecuada.   Una barba descuidada definitivamente no llamará la atención; pero una barba sucia llamará atención indeseada. Continúa leyendo Cuidado de la barba: limpieza

Vivir

La vida es un breve aletear de mariposa y sin darnos cuenta pasa. No es nuestra, pues no hemos pagado precio alguno por ella. Ni siqiuera la tenemos en usufructo vitalicio o en renta. No hay préstamo siquiera, todos estos implicarían el concepto tácito de derechos, de obligaciones hacia nosotros. En realidad no podemos hacer ningún tipo de reclamo sobre la vida. Y sin embargo, la mayoría de los seres humanos pasan a través de ella sin siquiera considerar la verdadera naturaleza de vivir. Henry David Thoreau escribió en Walden: — “Fui a los bosques porque quize vivir deliberadamente, afrontar únicamente los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía por enseñar y no, cuando estuviese por morir, descubrir que no había vivido. No quise vivir lo que no fuese vida, vivir es tan precioso; ni quise practicar resignación, unicamente que lo fuese necesario. Quise vivir profundamente y chupar el tuétano a la vida, vivir tan espartanamente como para eliminar todo aquello que no fuese vida, cortar un amplio claro a raz, arrinconar a la vida y reducirla a su mínima expresión” — Perdemos la valiosa vida en quejas, reclamos, rencillas, rencores, ambiciones y rumores. En luchas vanales, persecusiones vanidosas; comparaciones y menosprecios. Dejamos por un lado la sonrisa sincera, el asombro y la sorpresa. Y por qué no mejor dar el abrazo cálido, la palabra amable, el trato justo, el aprendizaje constante; viajando sin papel higiénico, contando cuentos e historias, queriendo amigos en la distancia, atesorando a la familia, aprendiendo lo que se puede aprender, maravillandonos ante las diferencias, acariciando un perro y amando con todas las ganas. Reirnos a carcajadas, bañarnos de luna, hacer el ridículo, intentar dar el salto; conocer el mundo, que está también a la vuelta de la esquina y no solamente en los lugares remotos; atesorar al amor de tu vida. Que cuando lleguemos al final del camino y cerremos ese círculo alrededor del centro de nuestra existencia puedan conocernos no por las logros que tuvimos sino por las vidas que llegamos a tocar.

Cascanueces – 120 años

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San Petesburgo, domingo 18 de Diciembre de 1892: se estrena la suite de dos actos de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, con la coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov, adaptada de la historia de Hoffman “El Cascanueces y el Rey Ratón”.  Esta es probablemente una de los ballets clásicos más vistos en el mundo, junto a El Lago de los Cisnes, Romeo y Julieta, Guiselle, Sueño de una Noche de Verano, La Bella Durmiente, Coppélia y  dentro de las cuales varias son composiciones de Tchaikovsky y coreografías de Petipa.  Muchas de las piezas del Cascanueces son fácilmente reconocibles, en particular por los niños ya que debido a su carácter juguetón son muy aceptadas por los chicos.  Esto me trae recuerdos muy agradables de infancia, domingos por la mañana con mis hermanos levantandonos muy temprano a escuchar el Cascanueces y bailar como solo un niño sabe hacerlo.