Happy Halloween

Desde hace muchos años, la sociedad conservadora de Guatemala, en especial los grupos religiosos farisaicos del país, se dedicaron a erradicar por completo la celebración de Halloween (All Hallows Even).  El argumento, como siempre en casos religiosos y fanáticos, fue el contenido impropio para la moral del lugar; el grito de “satánico” no se hizo esperar en las decenas de vigilias para “rescatar” a las almas perdidas.  En fin, una lucha por eliminar opiniones y puntos de vista ajenos al status quo.  Y finalmente, a partir de la década de 1990, las celebraciones callejeras de Halloween fueron desapareciendo y se limitaron a las borranchinas nocturnas de las fiestas de disfrazes para adultos.

Pero a pesar del esfuerzo por insistir que el mundo era plano, el resto del planeta siguió celebrando.  Y es que Halloween está más cerca del espíritu humano de lo que los grupos religiosos se atreven a pensar.  La celebración cristiana del Día de Todos los Santos, o Día de las Santas Ánimas, toca una fibra común en todos los pueblos: honrar y conmemorar el recuerdo de los ancestros, los antepasados, los familiares que se han ido. Algo que tanto en Guatemala como en la China (y de eso doy testimonio propio) tiene vigencia.  Aun cuando también hay un transfondo inconsciente de animismo, manteniendo a las almas apaciguadas para que no interfieran en el mundo de los vivos (o que interfieran si el caso lo requiere).  Así que Halloween, con su anticipación de las almas perdidas y nuestra fascinación humana con lo obscuro y misterioso, también es un común denominador de cualquier sociedad.  De no ser así, ninguna tradición oral contaría con su panteón de demonios, espantos, aparecidos y seres fuera de este mundo.

Para mi, la celebración volvió a tomar un nuevo tinte gracias a cierto jóven mago miope de quien me hize fan al leer las historias de sus aventuras.  Y contribuyo a ello, la fabulosa escenificación de los productores y directores de las ediciones cinematográficas de la historia.  Celebrar y anticipar incoscientemente lo desconocido, incorporar por un momento algo de magia a la letanía diaria, esa se volvió mi celebración de Halloween.  Así que para todos aquellos que están allá afuera esperando esta noche con anticipación, que pasen un buen halloween.  Trick or treat (although I do prefer the treat).

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