En préstamo únicamente

Muchas veces nos pasamos la vida sin considerar lo breve que puede ser.  Vamos y venimos en nuestra rutina y podemos llegar a perdernos en una serie de rituales diarios, que más que lograr lo que un mantra logra, es una manera propia de enajenarnos.  Y sin darnos cuenta, de un momento a otro la vida se nos puede acabar.  No me refiero al descubrimiento súbito que hemos llegado a la madurez y no hemos hecho nada significativo con nuestras vidas.  No.  Me refiero a que por un incidente fortuito podemos dejar de existir de un momento a otro.  死了, como dirian los amigos chinos.

Y es que en realidad la vida la tenemos únicamente en depósito, un prestamo prolongado de la existencia sobre este planeta.  El frenético ir y venir de nuestras ocupadas vidas nos aliena de tal manera que creemos que somos eternos, inmortales, omnipresentes.  Nuestro afán por controlar nuestro entorno nos lleva a querer equipararnos con nuestro concepto de idoneadad, la deidad.  Y es que en todas las sociedades en todos los tiempos, hemos transferido el ideal de perfección de nuestra propia existencia a un concepto inalcanzable, omnisciente, omnipresente y omnipotente.  Es una necesidad interna, un fallo y a la vez un salvaguarda de nuestra propia existencia; un anclaje que mantiene cerca del puerto de la sanidad al caprichoso barco de la naturaleza humana.

Pero cada cuanto la vida nos ofrece la oportunidad de quemar nuestras alas, de mostrarnos lo fallida de nuestra ambición por sentirnos por sobre la vida misma.  Tal como la fábula de Ícaro, que desatendiendo las advertencias, se acerca demasiado al sol y cae desplomado hacia la tierra cuando sus alas de cera se derriten por el calor.  Hoy, por un breve instante estuve cerca de dejar esta existencia y pasar a otro plano que desconocemos.  Es también increible que, tal como la película de Moth Man Prophecies, con Richard Gere, Laura Linney y Will Patton, algunos incidentes extraordinarios enviaron señales sutiles de que un evento fortuito iba a suceder.

Un bizarro pero común accidente mientras comía alojó un pedazo de comida en mi garganta y por unos interminables segundos no pude respirar.  De no ser por mis amigos ahí presentes, con quienes fui a comer después de mucho tiempo de no hacerlo juntos, hubiese dejado de existir un 9 de Agosto de 2012, a las 12:30 horas en un pequeño restaurant de comida Cantonesa al sur de Taipei, Taiwán, en las vecindades de la universidad nacional de Chengchi (國立政治大學).

  • Juan Pablo Solares
  • Mónica Martinez
  • Lucia Wong
  • Antonio Icó

Un eterno gracias a todos por estar ahí en ese momento.

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